Todos los días nos enfrentamos a un robo silencioso que nos quita poco a poco minutos de nuestra vida en aras de mantenernos comunicados con nuestros congéneres, se trata de un ladrón hábil que bajo la bandera de la modernidad no hace sino minar nuestra productividad personal.

Realmente no somos conscientes de este tiempo que invertimos en ponernos al día de las últimas publicaciones de nuestros contactos, aunque seguro que estamos más acostumbrados a decir ver lo que se cuentan nuestros amigos, pero no vamos a entrar en este tipo de guerras dialécticas sobre si son amigos o contactos, eso lo dejaremos para otro momento...

Yo tampoco me había planteado en la cantidad de tiempo que le dedicaba a Facebook, realmente lo abría de manera instintiva cada vez que tenía un hueco libre, era como poner la radio cuando vas en el coche, algo instintivo que haces por rutina, pero que haces cada vez que te montas en el coche. Pero cuando te encuentras a las seis y media de la mañana, móvil en mano, dándole a actualizar para ver si Olivier Vilaín (amigo y periodista) ha publicado su comentario meteorológico matutino te das cuenta de que tienes un problema, y como a mi me han enseñado que los problemas hay que atacarlos de frente, tomé la decisión de cerrar la aplicación maldita y no volver a abrirla en un tiempo.

Lo malo de tomar esta decisión es que si no la abres en el móvil, sientes la tentación de abrir la versión web cuando abres el navegador, es algo que resulta muy sencillo y que por sencillo es todavía más peligroso para tu tiempo.

No me quedó otra que decidirme a no abrir tampoco esa red social en el ordenador, y dedicar ese tiempo a hacer otras cosas, y no veas lo que cunden esos ratos muertos mientras ves la televisión por la noche y estás con el ordenador o con un dispositivo móvil, te da para leer y para buscar mucha información de ideas que pasan por tu cabeza.

Pero como no me gusta hablar de cosas intangibles os voy a poner un ejemplo de lo que he aprendido a hacer durante esta semana, y os la muestro de la mejor manera posible, gráficamente...

Cuadro de mando de contabilidad

Nada mejor que un cuadro de mando hecho a partir de varias bases de datos que muestra con cinco tablas la evolución de los gastos por conceptos en el tiempo... algo que parece sencillo, pero que lleva unas cuantas horas de estudio para mostrar la información de una manera coherente.

Disclaimers

  1. Se que alguno de vosotros estará leyendo este pos desde facebook, y seguro que me diréis que en mi cuenta esta semana se han ido publicando cosas... pero es que el que yo no abra la red social no quita para que comparta cosas que creo pueden ser interesantes... cuesta deshacerse de los viejos hábitos.
  2. Si no voy a abrir facebook, tampoco voy a leer los comentarios (al menos no en el momento en que los publiquéis), así que os agradecería que si tenéis algo que aportar a la conversación lo hagáis en el blog, donde seguro que os leeré mucho antes ;)