Si señores, ya estamos otra vez en septiembre, y no, esta vez no os voy a felicitar el año como suelo hacer todos los meses de septiembre, ni vamos a empezar a quejarnos de lo dura que es la vida tras las vacaciones...

Estamos otra vez en septiembre y un año más estamos a la espera de que los señores de apple hagan su ya habitual keynote, y no es que me importe demasiado, de hecho hace ya unas cuantas generaciones que dejé de ser usuario de sus teléfonos, precisamente desde el momento en que dejó de compensarme el esperar a que llegara septiembre para ver lo que iban a presentar...

Como usuario estoy muy agradecido a las innovaciones que keynote tras keynote ha presentado la casa de la manzana, me compré un iPad cuando nadie de mi entorno lo tenía, compré un iPhone cuando la gente pensaba que un Nokia serie N era lo más, y los utilicé y reemplacé por sus nuevos hermanos alternando generaciones, porque no era sostenible cambiar de terminales año tras año.

El problema apareció cuando los terminales que estaban bien cuidados y que no tenían porqué dar problemas empezaban a ser conflictivos, lentos, pesados, incompatibles... sólo podías tener una experiencia de usuario aceptable si tenías la última generación y con suerte algunas veces con la inmediatamente anterior. Te veías forzado a cambiar el teléfono como el yonki que necesita el siguiente chute.

Si, estaba enganchado, lo tenía que reconocer aunque me doliese, pero es que los nuevos terminales eran tan bonitos, y tan apetecibles... pero no me aportaban nada nuevo, no he visto en los últimos años una mejora que me justifique el pasar por caja y dejarme el equivalente al salario medio de un trabajador en algo que realmente no necesito y que sólo sirve para crear una dependencia de una empresa que está ahí para ganar dinero (bueno como todas las empesas).

Y me da igual que hablemos de la empresa A que de la G o de la M, lo que me revienta en el fondo es que desde que sacaron el primer iPhone y revolucionaron el mercado de la telefonía han sido incapaces de crear un dispositivo que justifique la inversión que supone el comprar un terminal.

Y no, no me sirve que me digan que tienen mejores pantallas, mejores cámaras, mejores baterías ( JA! ) , si hemos de dejarnos semejante pastizal lo que esperamos es que realmente revolucionen nuestro mundo y no, tampoco me sirve que me saquen el tema de los relojes, porque si bien hay que decir que son curiosos también hay que decir que parecen un producto a medio cocinar, no me creo que con las capacidades técnicas que hay hoy en día seamos incapaces de conseguir un reloj que extienda su vida más allá de las 24 48 horas.

Sinceramente, me parece más interesante en estos momentos comprar un teléfono con windows 10 que me permita tener un terminal equivalente a un sobremesa cuando lo conecto a una pantalla externa que tener un teléfono con el sistema operativo X cuya principal novedad sea que la batería le dura día y medio o que tiene una cámara mejorada que además lleva incorporada una nueva función para que cuando te hagas un selfie salgas tope molón...

Nos estamos volviendo locos con la tecnología, por no decir que nos estamos volviendo gilipollas, dependemos más de la pantalla que de la persona que tenemos al lado, y en esto tan culpables son las marcas como los usuarios.

Yo reconozco mi parte de culpa e intento ponerle remedio... ¿y tú, tú qué vas a hacer al respecto?


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