Parece que lleva toda la vida entre nosotros, pero hace sólo unos meses se celebraba el quinto aniversario de la puesta a la venta del iPad, un dispositivo que como ya hiciera la marca californiana con el iPhone, puso patas arriba el escaparate tecnológico.

Hasta que apple rompió creó unas nuevas reglas de juego, parecía impensable que nuestra vida pudiese depender tanto de una pantalla tan dimunuta, pero parece ser que estábamos deseando atarnos a un dispositivo (o varios) que nos abriese las puertas al mundo exterior a la vez que nos aislase de nuestro entorno más cercano.

Siempre recordaré el día que me animé a comprar mi primer iPhone, y la experiencia que era tener un iPad cuando era algo que llamaba la atención cuando lo llevabas y hacía casi que lo sacásemos con recelo de llamar la atención.

También recordaré cómo con las sucesivas actualizaciones de software mi dispositivo resultaba ser cada vez algo más incómodo de utilizar puesto que a lo largo del tiempo con unas actualizaciones orientadas a los nuevos modelos en el mercado y al tratarse del primer modelo que sacaron dejaban de estar optimizadas para él.

Pero cinco años más tarde ahí sigue aguantando (a duras penas) y para entretener a mi hija en los viajes ha demostrado ser un todo terreno. No puede correr las aplicaciones que yo solía utilizar y que me permitían hacer las cosas en movilidad, por eso me vi en la obligación de actualizar mi dispositivo a la versión air en la campaña navideña de 2013-2014.

Pero todo idilio llega a su fin, y tengo que reconocer confesar que las políticas de tiempos entre presentación de nuevos dispositivos de apple no fueron un punto a favor de mi relación con la compañía.
Con la misteriosa desaparición de mi iPad air el pasado verano decidí que no me merecía la pena realizar la inversión que suponía sustituir este dispositivo por otro que en unos meses iba a ser desbancado por la nueva versión.

Y así estamos, casi un año después viendo cómo la mayoría de las aplicaciones que utilizaba siguen mejorando día a día, cómo puedo vivir sin depender de ellas, y sobre todo, cómo no se ve un esfuerzo por parte de los desarrolladores de aplicaciones de portar estas estupendas apps a un entorno diferente, bien sea en android o windows. Todo esto sin desmerecer las aplicaciones que hay en estos otros ecosistemas que las hay muy buenas y con grandes equipos de desarrollo detrás.

Si me preguntasen si compraría de nuevo un iPad... les diría que sí compraría un dispositivo que me ilusionase, como el iPad original en su día, pero que a fecha de hoy no resulta práctico realizar esa inversión en un dispositivo destinado a morirse de asco en una esquina cuando su fabricante saque otro modelo nuevo al mercado. También diría que no veo en el ecosistema android nada que me haga pensar que son una competencia seria a los dispositivos de apple, pero que en el ecosistema windows con los surface de microsoft veo una esperanza, sobre todo con el esperado y supuestamente revolucionario windows 10.

Obviamente no soy analista de mercados, ni lo pretendo ser, por lo que estas opiniones son personales fruto de la experiencia y de mis necesidades, lo que no quita para que si mañana necesito utilizar para mi trabajo una aplicación concreta que sólo da servicio bajo iOS decida sacar la tarjeta y pasar por caja.

En fin, ¿y vosotros qué opináis? ¿tenéis tablet, pensáis que merece la pena la inversión, cuál es vuestro ecosistema favorito?


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